Este proyecto fue muy especial para mí. Lo realicé cuando aún estaba estudiando y fue uno de esos trabajos que recuerdas con cariño porque te hizo conectar con lo que más te apasiona: crear, diseñar y jugar con los volúmenes.
Nos propusieron diseñar un mono, y yo, como amante declarada de los volantes, supe que ese iba a ser mi sello en esta pieza. Tenía claro que los volantes iban a ser los protagonistas, pero no sabía exactamente dónde colocarlos para lograr el equilibrio perfecto. Hice varias pruebas, cambios de patrón, dibujos, recortes… hasta que lo visualicé claro: el escote y el cuerpo eran el lugar ideal para atraer todas las miradas.
Diseñé un escote en V, favorecedor y estilizado, justo donde coloqué uno de los volantes principales. Para acentuar la cintura (y porque me encanta marcarla en mis diseños), dividí el patrón del cuerpo en dos y añadí dos volantes más en esa zona, creando un juego visual muy atractivo. A pesar del volumen, me animé a seguir: añadí unas mangas ligeramente abullonadas con puño, que terminaban de equilibrar toda la silueta.
Pero no todo fueron formas… también jugué con los estampados. Elegí un clásico que nunca falla: el vichy en tono lila, que le daba frescura y un aire dulce al conjunto. Lo combiné con tejido liso en zonas donde no quería tanto protagonismo para que el look tuviera armonía.
El pantalón lo hice largo y recto, con aberturas en los bajos, aportando un toque actual y cómodo. El resultado fue un mono muy especial, que gustó muchísimo en clase, tanto a profes como a compañeras. ¡Y sinceramente, aún me lo pienso para alguna futura colección! Tiene esa esencia de lo que soy: creatividad, volumen, detalles y mucha personalidad.
Porque a veces, los proyectos de clase te dejan huella… y este mono es uno de esos que siguen vivos en mi cabeza y mi corazón 💜







